- Maria Brenilde Uribe Lemus
- Oct 27, 2026
Llevar las experiencias construidas en el Chocó Biogeográfico a escenarios nacionales representa para el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico una oportunidad para compartir conocimientos, aprendizajes y recomendaciones surgidas directamente del territorio, especialmente de procesos que se desarrollan en contextos ambientales y sociales complejos y que requieren respuestas diferenciadas.
Un caso reciente fue la participación del Instituto en el espacio de actualización del Plan Nacional de Restauración de Colombia, escenario en el que el IIAP aportó desde su experiencia en la ejecución de iniciativas de restauración ecológica en territorios como la cuenca del río Atrato.
En esta región, recuperar los ecosistemas implica mucho más que intervenir áreas degradadas. Significa comprender las particularidades ambientales, sociales y culturales del territorio; articular el conocimiento científico con los saberes locales; y trabajar de manera directa con las comunidades que históricamente han habitado y gestionado estos espacios. Fernelix Valencia. Coordinador Proyecto Restauración. Convenio 079
A ello se suma un desafío permanente: enfrentar las presiones antrópicas que continúan generando afectaciones sobre los ecosistemas, entre ellas la minería, la tala, la expansión agrícola y la ganadería, factores que obligan a pensar la restauración como un proceso de largo plazo y no como una intervención aislada.
La vocería institucional estuvo a cargo de los ingenieros Karina Quiroz Mena y Fernelix Valencia, quienes compartieron experiencias y lecciones aprendidas derivadas, entre otros procesos, de la ejecución de los Convenios 079 y 271 de 2026, suscritos entre el Ministerio de Ambiente – IIAP y El Fondo para la Vida y la Biodiversidad; una iniciativa que le apuesta a la restauración del territorio de la mano con las comunidades.
Durante el intercambio se destacó la importancia de fortalecer la planificación de los procesos de restauración, mejorar el seguimiento técnico y garantizar que las intervenciones cuenten con condiciones que permitan su sostenibilidad en el tiempo.
Uno de los principales aprendizajes compartidos fue que la restauración ecológica requiere sostenibilidad técnica, financiera, institucional y social. El esfuerzo humano, los recursos invertidos y el tiempo destinado a la recuperación de los ecosistemas deben estar acompañados de mecanismos de seguimiento continuo, capacidades locales fortalecidas y compromisos que permitan consolidar resultados verificables y duraderos. Karina Quiroz. Coordinadora Convenio 271
En este sentido, el IIAP resaltó el valor del monitoreo comunitario, mediante la participación activa de comunidades y consejos comunitarios en el seguimiento de las áreas intervenidas. Esta vinculación fortalece la apropiación territorial, la corresponsabilidad y la continuidad de los procesos de recuperación ambiental.
De igual manera, se planteó la necesidad de proyectar los acuerdos comunitarios desde la formulación de los proyectos, definiendo con claridad tiempos, responsabilidades, compromisos y mecanismos que permitan mantener las acciones más allá de los periodos contractuales o de ejecución.
Estos acuerdos son fundamentales para favorecer la permanencia de las intervenciones, fortalecer la gobernanza ambiental y reducir el riesgo de que nuevas presiones, incluida la deforestación, afecten nuevamente las áreas en proceso de recuperación.
La actualización del Plan Nacional de Restauración representa así una oportunidad para que las políticas e instrumentos del país incorporen experiencias regionales y respondan de manera más efectiva a los desafíos ecológicos y sociales de cada territorio.

Instituto de Investigaciones Ambientales del PacíficoJohn Von Neumann