Gastronomía, memoria y territorio: IIAP comparte investigaciones sobre el patrimonio biocultural del Chocó Biogeográfico
Maria Brenilde Uribe Lemus
Nov 05, 2026

 

¿Qué pasaría si dejáramos de sembrar el maíz, preparar nuestras recetas tradicionales o escuchar a las mujeres que durante generaciones nos han enseñado a cocinar?

Noviembre 2026. La respuesta va mucho más allá de perder un alimento o una preparación. También significaría poner en riesgo conocimientos, memorias, prácticas productivas y formas de relacionamiento con el territorio que hacen parte del patrimonio inmaterial de los pueblos del Chocó Biogeográfico.

Desde el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico – IIAP entendemos que investigar el territorio requiere una mirada integral. A través de nuestros cinco componentes de investigación —Ecosistémico, Productivo, Ambiental, Sociocultural y Laboratorio de Datos— desarrollamos, de la mano de las comunidades, procesos orientados a generar información útil y confiable que contribuya a comprender nuestras realidades y a fortalecer la toma de decisiones.

En ese propósito, la gastronomía constituye un campo de especial interés, porque en ella convergen biodiversidad, producción, cultura, conocimientos ancestrales, economía familiar, seguridad alimentaria e identidad.

Una nueva oportunidad para compartir estos aprendizajes se dio durante el III Seminario Internacional Rescate de Prácticas Ancestrales, realizado los días 3 y 4 de noviembre de 2026 en Santa Marta, en la Universidad del Magdalena. El espacio reunió experiencias académicas y comunitarias alrededor de los conocimientos ancestrales, el cuidado de la vida y el patrimonio biocultural.

Del territorio a otros escenarios de conocimiento

En representación del componente Sociocultural del IIAP, coordinado por Carlos Ariel Rentería Jiménez; los investigadores Yojhana Murillo Rodríguez y Wilmar Alexánder Cano López compartieron dos experiencias construidas a partir del trabajo con mujeres del Chocó Biogeográfico:

La primera, “Entre granos y memorias: mujeres que alimentan la historia, los saberes culinarios y el patrimonio biocultural en Managrú, Chocó”, permitió visibilizar la experiencia de la Asociación de Mujeres Cantoneras, conocidas como Las Polleronas, y documentar 24 preparaciones tradicionales elaboradas a base de maíz, entre ellas envueltos, mazamorras, bebidas y el particular café de maíz.

Más allá de registrar recetas, esta investigación reconoce la cocina como un espacio de encuentro, aprendizaje y transmisión del conocimiento, donde las mujeres cumplen un papel fundamental en la conservación de la memoria alimentaria y en el fortalecimiento de la identidad cultural de sus comunidades.

La segunda experiencia, “El viche, saberes ancestrales y economía solidaria en Bojayá, Chocó”, puso en valor el trabajo desarrollado por mujeres productoras de La Loma y Pogue. La investigación muestra cómo el viche trasciende su condición de bebida tradicional para convertirse en una expresión de conocimiento ancestral, cooperación comunitaria y autonomía económica. Prácticas como la mano cambiada, el trabajo colectivo y la transmisión intergeneracional de los saberes del oficio mantienen viva una tradición que articula cultura, organización y sustento familiar.

Investigar también es contribuir a que el legado permanezca

Estos ejercicios plantean un reto que va más allá de documentar lo que hoy existe. También invitan a preguntarnos cómo garantizar que los productos, semillas, prácticas de cultivo, preparaciones y conocimientos que sostienen estas cocinas puedan permanecer en el tiempo.

Por ello resulta fundamental continuar haciendo seguimiento a los productos vinculados a la gastronomía tradicional, reconocer las condiciones que permiten su cultivo y disponibilidad y generar información que contribuya a la seguridad alimentaria de las comunidades.

No puede existir una cocina tradicional sin los productos que le dan vida. Mantener una receta también implica conservar las semillas, los cultivos, las prácticas productivas y los conocimientos asociados a ellos.

De igual manera, uno de los mayores desafíos está en la transferencia de conocimiento entre generaciones. Las matronas y portadoras de tradición conservan saberes construidos a lo largo de muchos años; lograr que niñas, niños y jóvenes reconozcan su valor, aprendan las preparaciones y comprendan el origen de los productos es fundamental para evitar que este patrimonio desaparezca.

Conocimiento que regresa al territorio

Para el IIAP, llevar estas investigaciones a escenarios académicos nacionales e internacionales permite visibilizar lo que se construye desde las comunidades del Chocó Biogeográfico, intercambiar conocimientos y aportar nuevas miradas sobre la relación entre biodiversidad, cultura y territorio.

Pero el propósito no termina con la presentación de resultados. La información generada debe regresar a las comunidades, ser apropiada y convertirse en una herramienta para valorar, conservar y tomar decisiones sobre aquello que hace parte de su patrimonio.

Las investigaciones compartidas en este Seminario recuerdan que detrás de cada grano de maíz, cada preparación tradicional y cada botella de viche existe una historia, un conocimiento y, en muchos casos, una mujer que ha contribuido a mantener viva la memoria de su territorio.

Porque cuando desaparece una práctica culinaria, no solo perdemos una receta. También pueden perderse semillas, conocimientos productivos, formas de organización, memorias y vínculos que sostienen la identidad de los pueblos del Chocó Biogeográfico.